sábado, 14 de febrero de 2015

Parcial 2 Actividad 1: Aprendizaje y Cerebro.




A continuación se  presentan fragmentos del libro Aprendizaje Humano de Jeanne Ellis Ormrod, que te serán de utilidad para el ejercicio de la clase de hoy.

CAPÍTULO 1. DEFINICIONES Y PERSPECTIVAS DEL APRENDIZAJE

Cuando mi hijo Alejandro estaba en la escuela infantil, su profesor me pidió por favor que hiciera algo respecto a sus zapatos. Yo mandaba a Alejandro cada mañana con sus cordones cuidadosamente atados; pero, cuando llegaba a la puerta de su clase los lazos se habían desatado y saltaba cada uno por su lado, un estado al cual retornaban invariablemente 10 minutos después de que su profesor los hubiera vuelto a atar. Alejandro y yo pusimos en práctica diversos métodos para que los cordones permanecieran atados, pero con poco éxito. Se me ocurrió hacer un doble nudo, pero Alejandro rechazó mi sugerencia diciendo que eso era de bebés. Compré entonces un par de zapatos que en vez de cordones llevaban velero, pero Alejandro le dio tal batalla a los zapatos que el velero se desprendió enseguida de la piel.
Cuando llegó marzo, el profesor comprensiblemente irritado por tener que atar los cordones de los zapatos de mi hijo tantas veces al día, insistió en que Alejandro debía aprender a atárselos por sí mismo. De manera que me senté con él y le demostré, por enésima vez, la manera de hacer un nudo presentable. Sin embargo, esta vez acompañé mi explicación con la frase mágica «Alejandro, cuando hayas aprendido a atarte los cordones, te daré una moneda». Alejandro no tardó más de 5 minutos en realizar un nudo perfecto y, después de eso, ya no tuve ninguna queja de la escuela; bueno, en cualquier caso, no por causa de sus zapatos.
Cuando mi hija Tina asistía a cuarto curso, experimentó una gran dificultad con una serie de deberes relativos a la sustracción. Ella nunca había aprendido las bases de la sustracción, a pesar de mi continua insistencia en que la practicara, por lo que era incapaz de resolver muchos problemas con números de dos y tres cifras. Una noche, después de sus quejas habituales sobre «esos estúpidos problemas», mi esposo le explicó que la sustracción no era más que lo contrario de la adición, por lo que sus conocimientos sobre la suma podían ayudarle con las restas. Debió pulsar alguna tecla en la cabeza de Tina, ya que no tuvimos que soportar más quejas sobre la sustracción. Sobre la multiplicación sí, pero no sobre la sustracción.

Cuando mi hijo Alejandro fue capaz de atar sus zapatos y mi hija Tina comprendió cómo se relaciona la sustracción con la adición, estaban realizando dos tipos distintos de aprendizaje. Considérese asimismo estos otros ejemplos de aprendizaje:
·         La madre de un niño de diez años insiste en que éste realice algunas tareas domésticas a cambio de lo cual ganará su paga semanal. Está asignación, tras dos o tres semanas, le permite comprar algunos juguetes. En consecuencia el niño aprende a valorar el dinero.
·         Un estudiante de un pequeño pueblo escucha por primera vez opiniones políticas diferentes de la propia. Tras acalorados debates con sus compañeros, evalúa y modifica su propia filosofía política.
·         Un niño pequeño juega frecuentemente con el perro de su vecina, pero éste le muerde la mano. En lo sucesivo cada vez que el niño ve al perro empieza a llorar y se refugia inmediatamente con su madre.

¿Qué significa exactamente el término aprendizaje? Los psicólogos definen y conciben el aprendizaje de manera diferente. A continuación se ofrecen dos definiciones que reflejan dos perspectivas comunes pero bastante diferentes de lo que es el aprendizaje:
1.      El aprendizaje es un cambio relativamente permanente en la conducta como resultado de la experiencia.
2.      El aprendizaje es un cambio relativamente permanente en las asociaciones o representaciones mentales como resultado de la experiencia.

¿Qué tienen en común ambas definiciones?
Las dos describen el aprendizaje como un cambio relativamente permanente, un cambio que perdurará durante cierto tiempo aunque no necesariamente para siempre. Ambas atribuyen este cambio a la experiencia; en otras palabras, el aprendizaje tiene lugar como resultado de uno o más acontecimientos en la vida del aprendiz. Otros cambios, como los producidos por modificaciones derivadas de la maduración, daños orgánicos o estados temporales del organismo (fatiga, drogas) no pueden atribuirse a la experiencia, y por lo tanto no suponen un aprendizaje.
Las dos definiciones anteriores difieren principalmente respecto a lo que cambia cuando tiene lugar el aprendizaje. La primera definición se refiere a un cambio en la conducta, un cambio externo que podemos observar y refleja la perspectiva de un grupo de teorías conocidas como conductismo. Las teorías conductistas se centran en el aprendizaje de conductas tangibles y observables, denominadas respuestas, tales como atarse los zapatos, resolver correctamente un problema aritmético o hacerse el enfermo para no ir al colegio.
Por el contrario, la segunda definición se centra en un cambio en las representaciones o asociaciones mentales, un cambio interno que no podemos ver, lo que refleja la perspectiva de un grupo de teorías conocidas como cognitivismo. Las teorías cognitivas no se centran en la conducta sino en los procesos de pensamiento (en ocasiones denominados acontecimientos mentales) implicados en el aprendizaje humano. Algunos ejemplos de tales procesos pueden ser: encontrar la relación entre la adición y la sustracción, utilizar trucos mnemotécnicos para recordar el vocabulario del examen de francés o construir interpretaciones idiosincrásicas de obras clásicas de la literatura.


ESTABLECER CUÁNDO SE HA PRODUCIDO EL APRENDIZAJE

Ya adoptemos una perspectiva conductista o cognitiva, sabemos que ha ocurrido un aprendizaje cuando observamos un cambio en la conducta de una persona. Por ejemplo, podríamos ver a un aprendiz:
·         Realizando una conducta completamente nueva, quizás, atando sus zapatos correctamente por primera vez.
·         Cambiando la frecuencia de una conducta ya existente, quizá, cooperar con más frecuencia con sus compañeros, en vez de agredirles.
·         Cambiando la velocidad de una conducta ya existente, por ejemplo, recurriendo a rabietas cada vez más escandalosas para conseguir un objetivo.
·         Modificando la complejidad de una conducta ya existente, quizá, discutiendo un tema determinado con mayor profundidad después de haber recibido enseñanza sobre el mismo.
·         Respondiendo de manera diferente ante un estímulo determinado, por ejemplo, llorando al ver a un perro, aunque previamente se disfrutaba jugando con ellos.

El aprendizaje permite a los seres humanos un mayor grado de flexibilidad y de adaptabilidad de lo que tiene cualquier otra especie. En la actualidad existen dos perspectivas teóricas que nos permiten comprender la manera en que aprendemos. El conductismo destaca las relaciones entre los estímulos observables y las respuestas. La perspectiva cognitiva destaca el papel de los procesos mentales internos en el aprendizaje.
Sea cual sea la perspectiva que adoptemos, sólo podemos saber que se ha producido un aprendizaje cuando observamos que una conducta ha cambiado de alguna manera; quizá, porque aparece una nueva respuesta o porque se incrementa la frecuencia de una que ya existía. Los principios (descripciones de los factores que influyen sobre la aprendizaje) y las teorías (explicaciones de por qué esos factores tienen esos efectos), tanto desde el conductismo como desde el cognitivismo pueden ayudar a los educadores a mejorar las prácticas educativas y a maximizar el aprendizaje de sus alumnos.


CAPÍTULO 2. APRENDIZAJE Y CEREBRO


Los mensajes viajan a lo largo del sistema nervioso humano (que incluye el cerebro y la médula espinal) a través de 1) transmisiones eléctricas que se realizan mediante las neuronas y 2)  transmisiones químicas que atraviesan las sinapsis entre las neuronas. Las sinapsis de la médula espinal son las responsables de unos cuantos reflejos básicos, si bien el cerebro es el centro de coordinación y de toma decisiones de todo el cuerpo.
Mediante la utilización de un arsenal cada vez más nutrido de métodos de investigación (investigación con animales, estudios de casos con seres humanos, registros eléctricos en el cuero cabelludo y tecnología de neuroimagen), los científicos han aprendido mucho sobre la manera en que trabaja el cerebro. En los seres humanos, la zona del cerebro más grande y que ha evolucionado más recientemente, el cerebro superior, tiene el monopolio de la conciencia, el pensamiento, el aprendizaje y las distintas actividades «humanas» que realizamos las personas. Incluso, tareas muy pequeñas y aparentemente simples como reconocer y comprender una palabra, suelen implicar la participación coordinada de muchas partes del cerebro, lo que incluye el hemisferio izquierdo y el derecho.
El cerebro comienza a desarrollarse al final del primer mes del desarrollo prenatal; durante el segundo trimestre se han formado la gran mayoría de las neuronas que tendrá una persona y se encuentran migrando para ocupar el lugar en que desarrollarán su trabajo. La sinapsis entre las neuronas empieza establecerse antes del nacimiento; poco después de nacer, el ritmo de reproducción sináptica se incrementa de una manera espectacular hasta el punto que los niños llegan a tener más sinapsis que los adultos. A lo largo de la niñez y la adolescencia el cerebro va eliminando o podando las sinapsis que se usan poco, aparentemente como una manera de adaptarse al entorno y de aumentar su eficacia. Si bien la mayor parte del desarrollo cerebral se produce durante la etapa prenatal y los primeros años de la niñez, durante la adolescencia y la primera parte de la edad adulta continúan produciéndose algunos cambios en las estructuras cerebrales y en los neurotransmisores.
Las instrucciones genéticas son, en gran medida, las principales responsables del curso del desarrollo neurológico, si bien la nutrición, las agresiones ambientales y las experiencias de aprendizaje también surten su efecto.
Los investigadores han encontrado evidencias de la existencia de períodos críticos en el desarrollo de algunas capacidades humanas básicas como la percepción visual y el lenguaje. Sin embargo, muchos logros humanos evolutivamente más recientes, como la literatura o las matemáticas, probablemente pueden adquirirse a cualquier edad; verdaderamente, la capacidad para establecer nuevas sinapsis (para aprender) se mantiene a lo largo de toda la vida.
Algunos teóricos suponen que algunas capacidades y conocimientos esenciales para la supervivencia de la especie, como puede ser el lenguaje, podrían ser parte de una predisposición biológica. Algunos educadores han extraído implicaciones indeseables a partir de la investigación del cerebro.
Bien es cierto que los primeros años de vida son importantes, lo cual no significa que proporcionar programas estructurados e intensivos a los bebés y a los preescolares pueda prevenir la poda sináptica, mientras que los eventuales beneficios de tales programas están por demostrar. Es más, los intentos de enseñar al cerebro izquierdo o al derecho han resultado infructuosos ya que ambos hemisferios colaboran en cualquier tarea o actividad. Los educadores y los terapeutas deberían recordar que el aprendizaje y el dominio de tareas complejas se siguen produciendo a lo largo de toda la vida y que, de hecho, muchos avances cognitivos como el pensamiento abstracto no  hasta el final de la niñez, la adolescencia o la edad adulta.

Referencias:

Ormrond, J.E. (2005) Aprendizaje Humano. (4ª Ed) Barcelona: Pearson.


EJERCICIO:

Para subir en tu blog:
a.       Escribe un ejemplo de hecho en donde haya ocurrido un aprendizaje desde la perspectiva cognitiva y otro desde la perspectiva conductual.

Para entregar:
a.       Dibuja los siguientes esquemas en una hoja en blanco y ubica sus elementos principales (Puedes consultar y apoyarte en los capítulos del libro que te he enviado por correo).


I.                   Elementos a identificar: Soma, Núcleo, Axón, Dendrita, Mielina, Sinapsis de Dendrita, Sinapsis de la Soma








II.                Elementos a identificar: Médula, Puente, Cerebelo, Corteza, Tálamo, Hipotálamo, Sistema Límbico, Formación reticular