A continuación se presentan fragmentos del libro Aprendizaje
Humano de Jeanne Ellis Ormrod, que te serán de utilidad para el ejercicio de la
clase de hoy.
CAPÍTULO 1. DEFINICIONES Y PERSPECTIVAS DEL
APRENDIZAJE
Cuando mi hijo
Alejandro estaba en la escuela infantil, su profesor me pidió por favor que
hiciera algo respecto a sus zapatos. Yo mandaba a Alejandro cada mañana con sus
cordones cuidadosamente atados; pero, cuando llegaba a la puerta de su clase
los lazos se habían desatado y saltaba cada uno por su lado, un estado al cual
retornaban invariablemente 10 minutos después de que su profesor los hubiera
vuelto a atar. Alejandro y yo pusimos en práctica diversos métodos para que los
cordones permanecieran atados, pero con poco éxito. Se me ocurrió hacer un
doble nudo, pero Alejandro rechazó mi sugerencia diciendo que eso era de bebés.
Compré entonces un par de zapatos que en vez de cordones llevaban velero, pero
Alejandro le dio tal batalla a los zapatos que el velero se desprendió
enseguida de la piel.
Cuando llegó
marzo, el profesor comprensiblemente irritado por tener que atar los cordones
de los zapatos de mi hijo tantas veces al día, insistió en que Alejandro debía
aprender a atárselos por sí mismo. De manera que me senté con él y le demostré,
por enésima vez, la manera de hacer un nudo presentable. Sin embargo, esta vez
acompañé mi explicación con la frase mágica «Alejandro, cuando hayas aprendido
a atarte los cordones, te daré una moneda». Alejandro no tardó más de 5 minutos
en realizar un nudo perfecto y, después de eso, ya no tuve ninguna queja de la
escuela; bueno, en cualquier caso, no por causa de sus zapatos.
Cuando mi hija
Tina asistía a cuarto curso, experimentó una gran dificultad con una serie de
deberes relativos a la sustracción. Ella nunca había aprendido las bases de la
sustracción, a pesar de mi continua insistencia en que la practicara, por lo
que era incapaz de resolver muchos problemas con números de dos y tres cifras.
Una noche, después de sus quejas habituales sobre «esos estúpidos problemas»,
mi esposo le explicó que la sustracción no era más que lo contrario de la
adición, por lo que sus conocimientos sobre la suma podían ayudarle con las restas.
Debió pulsar alguna tecla en la cabeza de Tina, ya que no tuvimos que soportar más
quejas sobre la sustracción. Sobre la multiplicación sí, pero no sobre la
sustracción.
Cuando mi hijo
Alejandro fue capaz de atar sus zapatos y mi hija Tina comprendió cómo se
relaciona la sustracción con la adición, estaban realizando dos tipos distintos
de aprendizaje. Considérese asimismo estos otros ejemplos de aprendizaje:
·
La
madre de un niño de diez años insiste en que éste realice algunas tareas
domésticas a cambio de lo cual ganará su paga semanal. Está asignación, tras
dos o tres semanas, le permite comprar algunos juguetes. En consecuencia el
niño aprende a valorar el dinero.
·
Un
estudiante de un pequeño pueblo escucha por primera vez opiniones políticas
diferentes de la propia. Tras acalorados debates con sus compañeros, evalúa y
modifica su propia filosofía política.
·
Un
niño pequeño juega frecuentemente con el perro de su vecina, pero éste le
muerde la mano. En lo sucesivo cada vez que el niño ve al perro empieza a
llorar y se refugia inmediatamente con su madre.
¿Qué
significa exactamente el término aprendizaje? Los psicólogos definen y
conciben el aprendizaje de manera diferente. A continuación se ofrecen dos
definiciones que reflejan dos perspectivas comunes pero bastante diferentes de
lo que es el aprendizaje:
1.
El
aprendizaje es un cambio relativamente permanente en la conducta como resultado
de la experiencia.
2.
El
aprendizaje es un cambio relativamente permanente en las asociaciones o
representaciones mentales como resultado de la experiencia.
¿Qué
tienen en común ambas definiciones?
Las dos describen
el aprendizaje como un cambio relativamente permanente, un cambio que perdurará
durante cierto tiempo aunque no necesariamente para siempre. Ambas atribuyen
este cambio a la experiencia; en otras palabras, el aprendizaje tiene lugar
como resultado de uno o más acontecimientos en la vida del aprendiz. Otros
cambios, como los producidos por modificaciones derivadas de la maduración,
daños orgánicos o estados temporales del organismo (fatiga, drogas) no pueden
atribuirse a la experiencia, y por lo tanto no suponen un aprendizaje.
Las dos
definiciones anteriores difieren principalmente respecto a lo que cambia cuando
tiene lugar el aprendizaje. La primera definición se refiere a un cambio en la
conducta, un cambio externo que podemos observar y refleja la perspectiva de un
grupo de teorías conocidas como conductismo. Las teorías conductistas se
centran en el aprendizaje de conductas tangibles y observables, denominadas
respuestas, tales como atarse los zapatos, resolver correctamente un problema aritmético
o hacerse el enfermo para no ir al colegio.
Por el
contrario, la segunda definición se centra en un cambio en las representaciones
o asociaciones mentales, un cambio interno que no podemos ver, lo que refleja
la perspectiva de un grupo de teorías conocidas como cognitivismo. Las teorías
cognitivas no se centran en la conducta sino en los procesos de pensamiento (en
ocasiones denominados acontecimientos mentales) implicados en el aprendizaje
humano. Algunos ejemplos de tales procesos pueden ser: encontrar la relación
entre la adición y la sustracción, utilizar trucos mnemotécnicos para recordar
el vocabulario del examen de francés o construir interpretaciones idiosincrásicas
de obras clásicas de la literatura.
ESTABLECER CUÁNDO SE HA PRODUCIDO EL
APRENDIZAJE
Ya adoptemos una
perspectiva conductista o cognitiva, sabemos que ha ocurrido un aprendizaje cuando
observamos un cambio en la conducta de una persona. Por ejemplo, podríamos ver
a un aprendiz:
·
Realizando
una conducta completamente nueva, quizás, atando sus zapatos correctamente por
primera vez.
·
Cambiando
la frecuencia de una conducta ya existente, quizá, cooperar con más frecuencia con
sus compañeros, en vez de agredirles.
·
Cambiando
la velocidad de una conducta ya existente, por ejemplo, recurriendo a rabietas
cada vez más escandalosas para conseguir un objetivo.
·
Modificando
la complejidad de una conducta ya existente, quizá, discutiendo un tema
determinado con mayor profundidad después de haber recibido enseñanza sobre el
mismo.
·
Respondiendo
de manera diferente ante un estímulo determinado, por ejemplo, llorando al ver
a un perro, aunque previamente se disfrutaba jugando con ellos.
El aprendizaje
permite a los seres humanos un mayor grado de flexibilidad y de adaptabilidad de
lo que tiene cualquier otra especie. En la actualidad existen dos perspectivas
teóricas que nos permiten comprender la manera en que aprendemos. El
conductismo destaca las relaciones entre los estímulos observables y las
respuestas. La perspectiva cognitiva destaca el papel de los procesos mentales internos
en el aprendizaje.
Sea cual sea la
perspectiva que adoptemos, sólo podemos saber que se ha producido un
aprendizaje cuando observamos que una conducta ha cambiado de alguna manera; quizá,
porque aparece una nueva respuesta o porque se incrementa la frecuencia de una
que ya existía. Los principios (descripciones de los factores que influyen
sobre la aprendizaje) y las teorías (explicaciones de por qué esos factores
tienen esos efectos), tanto desde el conductismo como desde el cognitivismo
pueden ayudar a los educadores a mejorar las prácticas educativas y a maximizar
el aprendizaje de sus alumnos.
CAPÍTULO 2. APRENDIZAJE Y CEREBRO
Los mensajes viajan a lo largo del
sistema nervioso humano (que incluye el cerebro y la médula espinal) a través
de 1) transmisiones eléctricas que se realizan mediante las neuronas y 2) transmisiones químicas que atraviesan las
sinapsis entre las neuronas. Las sinapsis de la médula espinal son las responsables
de unos cuantos reflejos básicos, si bien el cerebro es el centro de
coordinación y de toma decisiones de todo el cuerpo.
Mediante la
utilización de un arsenal cada vez más nutrido de métodos de investigación
(investigación con animales, estudios de casos con seres humanos, registros eléctricos
en el cuero cabelludo y tecnología de neuroimagen), los científicos han aprendido
mucho sobre la manera en que trabaja el cerebro. En los seres humanos, la zona
del cerebro más grande y que ha evolucionado más recientemente, el cerebro
superior, tiene el monopolio de la conciencia, el pensamiento, el aprendizaje y
las distintas actividades «humanas» que realizamos las personas. Incluso,
tareas muy pequeñas y aparentemente simples como reconocer y comprender una
palabra, suelen implicar la participación coordinada de muchas partes del
cerebro, lo que incluye el hemisferio izquierdo y el derecho.
El cerebro
comienza a desarrollarse al final del primer mes del desarrollo prenatal; durante
el segundo trimestre se han formado la gran mayoría de las neuronas que tendrá
una persona y se encuentran migrando para ocupar el lugar en que desarrollarán
su trabajo. La sinapsis entre las neuronas empieza establecerse antes del
nacimiento; poco después de nacer, el ritmo de reproducción sináptica se
incrementa de una manera espectacular hasta el punto que los niños llegan a
tener más sinapsis que los adultos. A lo largo de la niñez y la adolescencia el
cerebro va eliminando o podando las sinapsis que se usan poco, aparentemente como
una manera de adaptarse al entorno y de aumentar su eficacia. Si bien la mayor
parte del desarrollo cerebral se produce durante la etapa prenatal y los
primeros años de la niñez, durante la adolescencia y la primera parte de la
edad adulta continúan produciéndose algunos cambios en las estructuras cerebrales
y en los neurotransmisores.
Las
instrucciones genéticas son, en gran medida, las principales responsables del
curso del desarrollo neurológico, si bien la nutrición, las agresiones
ambientales y las experiencias de aprendizaje también surten su efecto.
Los
investigadores han encontrado evidencias de la existencia de períodos críticos
en el desarrollo de algunas capacidades humanas básicas como la percepción
visual y el lenguaje. Sin embargo, muchos logros humanos evolutivamente más
recientes, como la literatura o las matemáticas, probablemente pueden
adquirirse a cualquier edad; verdaderamente, la capacidad para establecer nuevas
sinapsis (para aprender) se mantiene a lo largo de toda la vida.
Algunos teóricos
suponen que algunas capacidades y conocimientos esenciales para la
supervivencia de la especie, como puede ser el lenguaje, podrían ser parte de
una predisposición biológica. Algunos educadores han extraído implicaciones
indeseables a partir de la investigación del cerebro.
Bien es cierto
que los primeros años de vida son importantes, lo cual no significa que
proporcionar programas estructurados e intensivos a los bebés y a los
preescolares pueda prevenir la poda sináptica, mientras que los eventuales
beneficios de tales programas están por demostrar. Es más, los intentos de
enseñar al cerebro izquierdo o al derecho han resultado infructuosos ya que
ambos hemisferios colaboran en cualquier tarea o actividad. Los educadores y
los terapeutas deberían recordar que el aprendizaje y el dominio de tareas
complejas se siguen produciendo a lo largo de toda la vida y que, de hecho,
muchos avances cognitivos como el pensamiento abstracto no hasta el final de la niñez, la adolescencia o
la edad adulta.
Referencias:
Ormrond,
J.E. (2005) Aprendizaje Humano. (4ª
Ed) Barcelona: Pearson.
EJERCICIO:
Para
subir en tu blog:
a.
Escribe
un ejemplo de hecho en donde haya ocurrido un aprendizaje desde la perspectiva
cognitiva y otro desde la perspectiva conductual.
Para
entregar:
a.
Dibuja
los siguientes esquemas en una hoja en blanco y ubica sus elementos principales
(Puedes consultar y apoyarte en los capítulos del libro que te he enviado por
correo).
I.
Elementos
a identificar: Soma, Núcleo, Axón, Dendrita, Mielina, Sinapsis de Dendrita,
Sinapsis de la Soma
II.
Elementos
a identificar: Médula, Puente, Cerebelo, Corteza, Tálamo, Hipotálamo, Sistema
Límbico, Formación reticular

