jueves, 24 de febrero de 2011

Les aviso que me voy a tirar un pedo....

Hoy alguien me hizo un comentario que me sorprendió porque aunque parecía ligero reflejaba algo muy profundo de mí, y voy a poner el diálogo tratando de recordar lo más que pueda de lo que dijimos:
Arturo – es que eso de que dijiste fue “así de huevos” y yo no esperé que  fuera “así de huevos” porque ni si quiera avisaste que ibas a decir algo “así de huevos”-
Mónica –¿ Y por qué te tengo que avisar que voy a decir algo “así de huevos”? – No te tengo que avisar quien soy, solo soy
Arturo – Si, a huevo!!  Pero generalmente cuando la gente te va a decir algo “así de huevos” te avisa y ya sabes que esperar
 Y a partir de este diálogo es donde comienzo las siguientes reflexiones:
¿Por qué tengo que avisar quién soy? ¿Por qué tengo que prevenir a los otros del que estoy siendo?
De pronto pareciera como si el haberlo prevenido me excusara de serlo. 
 Es algo así como “te aviso que a veces soy un poco enojón” Y entonces cuando me enojó y jodó a todos puedo decirles “yo desde un principio les dije que era enojón”
¿De qué sirve avisar si de todos modos lo voy a hacer?
¿Por qué nos cuesta tanto trabajo decir “soy una persona que se enoja fácilmente y que puede llegar a herir a otros cuando está en ese estado, no me gustaría herirte pero si me enojo probablemente lo haga”?
Es como avisar que me voy a tirar un pedo, a final de cuentas es algo natural de mí y no lo puedo dejar de hacer; algunas veces lo puedo controlar, otras no y cuando un pedo tiene que salir, de que sale, sale…
Y ya no me refiero al pedo fisiológico, comúnmente llamada flatulencia. Si no al pedo del que todos hablamos todos los días
¿Pero qué es un pedo no fisiológico?
El pedo es un problema – Ese wey tiene pedos. O tengo un pinche pedo
El pedo es una duda - ¿Qué pedo con ese wey? O no sé ni que pedo
El pedo es un saludo - ¿Qué pedo?  (pa´que se oiga más bonito: ¿Qué pedo carnalito?)
El pedo es un adjetivo – Ese wey es súper buen pedo. O ese wey, es bien mal pedo
El pedo es una borrachera – Que buen pedo nos pusimos. Es que nos paramos un pedo…
El pedo es una fiesta - ¡Hoy pedo en casa de la Marisol!
Y de pronto podría parecer que el pedo es algo muy simple pero en realidad parece que esta palabrita encierra un montón de significados: preocupación, incertidumbre, amistad, cotidianeidad, diversión, malestar, dolor, travesura, complicidad, alegría, amor….
Pero después de la reflexión, vayamos de regreso con pedo inicial, “la flatulencia”.
 ¿Por qué tengo que avisar que me voy a tirar un pedo?
Este pedo es una situación muy delicada, porque por un lado hay una necesidad fisiológica, de sacar algo que  genera malestar en mi cuerpo; pero por otro lado hay una preocupación de que pedo que salga sea maloliente, y sea incómodo para todos los demás. 
Aunque, si me puedo echar un pedo sin que huela ni se oiga, mejor, así nadie sabe que tuve un pedo.   Pero si aviso, es muy probable que yo ya haya sentido desde mi intestino que va a ser un “gran pedo” y que va a ser imposible que alguien no lo note. Así es que cómo de todos modos me lo voy a tirar pues mejor aviso, así no sorprendo a nadie jajajaja,  y de todos modos nadie va a reaccionar hasta que me tire el pedo.  Porque nadie va a saber de que pedo estamos hablando hasta que el pedo esté ahí y muy probablemente aunque me avises me sorprenda.
Pero, ¿a quién le aviso que me voy a tirar un pedo? Pues a los que están en mi alrededor, a los que están cerca de mi; y si están cerca de mi es porque probablemente sean un amigo o un familiar…
 Y bien dicen por ahí, más vale un pedo entre amigos, que un cólico a solas.
Esto me pone a pensar en los amigos y las relaciones, en el mundo y la gente que habitamos en él, todos queremos algo, a todos nos gusta algo, y todos somos diferentes. El problema es que en vez de crecer con las diferencias y aprender a vivir con ellas, queremos pretender que hay cosas que valen más que otras, que son mejores que otras, que son más buenas o más malas que otras.
Y por tanto creemos que lo que a mi me gusta es lo mejor y que a todos les debería de gustar esto. Pero resulta que hay otros a los que les gusta otra cosa y muchas veces, les gusta lo  que nosotros más detestamos.  Y parece que en lugar de aprender a vivir con eso que no nos gusta, tenemos que luchar en su contra.   Y de pronto me encuentro en una fiesta con personas que se pelean porque unos quieren oir “psyco” otros “david guetta”, o  un buen “techno” mientras yo lo único que quiero es escuchar la última canción de la onda vaselina.
¿Qué pasaría si tuviéramos la disponibilidad y la apertura de compartir con otros lo que me gusta, pero sobre todo, permitirle al otro que me comparta esto que le gusta tanto? ¿Qué tan dispuesto estoy a escuchar al otro, a ver al otro? Dejarle al otro mostrar lo que le gusta no significa que me tenga que gustar, ni que me vaya a convencer pero escucharlo le permite ser.
Y de pronto creo que hay momentos en la vida que me he quejado de que no me permitieron expresarme pero en realidad yo no quise escuchar. Todos queremos tocar, todos queremos que nos escuchen  y se abran a lo que tengo que decir, pero pareciera que una vez que fui escuchado se me olvidara que ahora es tiempo de toque alguien más y que me toca escuchar.  Vivimos en un mundo con tanta música, con fiestas por todos lados, géneros y estilos musicales impresionantes pero no sabemos escuchar.  Y de pronto parece que solo escucho lo que quiero, pero en un mundo donde habitamos todos.  
Entonces cuando me tiro un pedo, cuando digo verdades incómodas, cuando  pongo una canción que probablemente no les gusta, les tengo que avisar. Tal vez si aviso no se note que soy tan diferente, tal vez el aviso sea una forma de decirle al otro que llegó su hora de escuchar.  Y es paradójico porque probablemente esto que me pasa, les pasa a todos.
Hasta ahora hay algo que me queda muy claro, todos somos diferentes y todos tenemos pedos. Me gustaría que pudiéramos vivir en un mundo en el que tirarse un pedo enfrente de otros no sea de mala educación.  Y que todos aprendiéramos a oler los pedos de otros, porque seguramente a ellos les tocará oler alguno de los nuestros. Y que si aprendemos a oler lo más profundo y podrido de una persona, que maravillosa experiencia podremos tener cuando olamos lo que huele bien….